Además de recorrer los lugares más emblemáticos de la ciudad, se dieron un relajante baño en las aguas termales de Széchenyi o se adentraron en el Museo Hospital de la Roca para conocer cómo vivieron los húngaros la Segunda Guerra Mundial. También realizaron un crucero por el Danubio, conocieron el Barrio Judío y la Gran Sinagoga de la ciudad.

 

Ha sido un viaje divertido y lleno de buenas anécdotas que recordaremos siempre y que les ha ayudado a convivir, crecer como personas y conocer las realidades de otros lugares.